Filosofía Espiritual

La Consciencia lo es todo

La Consciencia lo es todo: Sutra del Reconocimiento #1

Hace un milenio se escribió en el valle de Cachemira un extraordinario texto en torno a la filosofía espiritual. Esta obra maestra, consistente en tan sólo 50 páginas en su versión original en sánscrito, debe estar catalogada entre las mejores de su clase. Si consideramos al mérito como factor determinante, leeremos este texto a lo largo de nuestras vidas con la misma frecuencia que leemos los Yoga-sūtras, obra a la que sobrepasa por mucho en cuanto a calidad y claridad. La obra de la que hablo se llama “Esencia de la Filosofía del Reconocimiento” (Pratyabhijñā-hṛdaya), y fue escrita por un maestro plenamente realizado, conocido como Kṣhemarāja, ‘el Rey del Contentamiento”, discípulo y sucesor del gran Abhinavagupta. El año próximo publicaré una traducción completa de esta obra bajo el título de  Los Sūtras del Reconocimiento, llamada así porque sus enseñanzas están ancladas en veinte sūtras mnemónicos (aforismos breves) que describen tanto la naturaleza esencial de la realidad como el camino espiritual que nos lleva a reconocerla. La primera publicación que hice para Tantrikstudies.org fue mi traducción del primer verso de esta obra maestra, y ahora presentaré una serie de publicaciones en torno a los sūtras.  

  
 

 
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Un manuscrito de inicios del siglo XX en torno al Pratyabhijñā-hṛdaya, escrito en alfabeto Śāradā; dicho escrito es una copia de una copia de una copia de una copia de una copia del manuscrito original. La flecha señala la línea en la que aparece el sūtra #1, el resto del texto corresponde a la explicación del autor. Agradezco a Christopher Tompkins por habernos facilitado este manuscrito

El primer sūtra es sencillamente impactante por su polivalencia. El sánscrito es la simplicidad misma, y sin embargo admite distintas lecturas posibles, lo cual, contrario a la creencia popular, es raro en la literatura filosófica sánscrita, que en términos generales procura la claridad. No obstante, aquí el autor nos dice que su intención es que este sūtra pueda leerse en al menos cinco formas diferentes. Antes que nada, tomemos en cuenta la primera lectura:

La Consciencia, libre e independiente,

es la causa de la consecución de todo. 

Consciencia (citi, que se pronuncia ‘chi-tii’) es la palabra clave de todo el texto. La palabra sánscrita se feminiza puesto que el autor sugiere que la Consciencia debe venerarse bajo la forma de una Diosa (algo muy Tántriko de su parte). Además, se dice que la Diosa Consciencia es svatantrā, totalmente libre, independiente y autosuficiente; y es justo esta Consciencia autónoma, que aquí se declara con absoluto descaro, la causa de la consecución de todo. Esto quiere decir que desde está visión, la Consciencia divina, o Percepción transpersonal, es el terreno del ser, el sustrato de la realidad, la base del universo, y es a través de ese poder que los seres sintientes alcanzan cualquier experiencia o conocimiento; y no sólo eso, Kṣhemarāja nos dice que la Diosa Consciencia propicia la emisión, el sustento y la reabsorción de todas las cosas como una expresión de sí misma. Por lo tanto, el alcance de este sūtra abarca desde la totalidad del cosmos en tiempo y espacio, hasta la más trivial y ordinaria experiencia humana, y va más allá al disolver el aparente golfo que separa estos dos extremos. Como el mismo maestro dijo, basándose en las escrituras, en las palabras de su maestro y en su propia experiencia directa.

Es la bendita Diosa, que no es otra cosa que Consciencia pura y libre, quien vibra bajo la forma de los variados e infinitos mundos: la condición de “causa y efecto” posee sólo un tanto de realidad.

La palabra que destaca por ser de algún modo inusual en el sūtra es ‘consecución’. Kṣhemarāja eligió esta palabra, o mejor dicho, su equivalente en sánscrito siddhi, precisamente por su polivalencia, es decir, sus distintas capas de significado, pues esta palabra también quiere decir ‘manifestación’, ‘realización’, ‘perfección’, ‘ejecución mágica’ y ‘cumplimiento’ (para que una palabra sea polivalente, debe tener varios significados que hayan sido de uso común en el tiempo del autor). Demos un vistazo a algunas traducciones alternativas de este sūtra tan importante, la revelación inicial del texto. El sánscrito permite todas las siguientes posibilidades, e incluso las sugiere. De hecho, el propio Kṣhemarāja examina la mayor parte de ellas.

 Si estás leyendo este blog por motivos espirituales, te aconsejo que te tomes tu tiempo con ellos, saboréalos, siente su vibración y pregúntate. “¿a qué experiencia de la realidad pueden dar lugar estas palabras?” En lugar de responder a esta pregunta con más palabras, limítate a explorar la sensación que surge cuando les permites reposar suavemente en tu consciencia.

Traducciones alternativas del primer Sūtra 

  • La Consciencia independiente genera la realización de todas las cosas.
  • Por su propia voluntad, la Consciencia es causa de que todas las cosas se conviertan en lo que son.
  • Al no necesitar nada fuera de sí misma, la Consciencia es la causa de la manifestación de todas las cosas (ver # 2 líneas abajo)
  • La Consciencia, por su propia voluntad, es la causa de la [máxima] realización de todas las cosas (ver #3 líneas abajo).
  • La Consciencia autónoma es la fuente de toda consecución (ver #4 líneas abajo).
  • Es posible acceder a la Consciencia autónoma a través de cualquier tipo de experiencia (ver #5 líneas abajo).
  • La Consciencia, libre e independiente, es la causa de la magia del universo.

Kṣhemarāja articula múltiples interpretaciones de su propio sūtra, algo inusual para un autor en sánscrito. Para mí, esto implica que él mismo podría haber recibido el sūtra como una transmisión o revelación, que luego contempló a profundidad. Éstas son las otras interpretaciones que él da, en sus palabras exactas (en negritas); observa que la palabra siddhi (sus varias traducciones están en itálicas líneas abajo) es el pivote polivalente en torno al cual giran estas diferentes interpretaciones, todas ellas sustentadas por el mismo terreno inamovible: el poder de la Consciencia.

 (2) Esta Consciencia es por sí misma la causa de la consecución de todo, lo que significa la manifestación de [los tres aspectos interdependientes de la consciencia]: los conocedores [como tú o yo], los medios a través de los cuales los conocedores adquieren el conocimiento (como la vista o el pensamiento), y los objetos conocidos  (como los pensamientos y los objetos visuales). La función del día a día, un endeble medio de conocimiento [como la observación o inferencia lógica], es volver aparente algún hecho previamente desconocido. Por lo tanto, éstos no son útiles ni capaces de establecer Consciencia, que es independiente, indivisible y se revela continuamente.  

(3) Esta Diosa Consciencia es la causa de la compleción de todo, lo que significa su reabsorción; esto quiere decir que Ella propicia la fusión con la no dualidad completa, que es causa del disfrute de todas las cosas como una Unidad continua. Por esta razón [se dice que] Ella es independiente.

(4) Cuando se reconoce [plenamente] su independencia, esta Consciencia se convierte en la causa de todas las consecuciones, por ejemplo, la felicidad mundana y la liberación espiritual.

(5) Además, [al leer este componente como un bahuvrīhi], esta Consciencia puede ‘provocarse’ a través de la ‘consecución’ [es decir, la experiencia] de todo. Lo anterior quiere decir que es posible reconocer a la Consciencia cada vez que un objeto de percepción –el color azul,